Imposición o no imposición, esa es la pregunta

Rocha

La basura en su lugar

Desde hace dos meses hemos estado a bordo de un sube y baja emocional. De principio a fin un sin fin de irregularidades se reportaron durante el proceso electoral. Dentro de la esperanza de los votantes se encontraba la posibilidad de que se diera a escuchar la voz de la gente. La represión del gobierno ha tratado de apagar los sentimientos de los mexicanos, ha tratado de distraer a la gente, nuevos problemas surgen, gente clave en el caso desaparece,  pero la gente sigue atenta sigue encendida. Ahora se “resolverá” el juicio de impugnación o juicio madre como se le ha catalogado. La mayor parte de la población sabe para dónde se inclina la decisión del Tribunal Electoral. Tenemos tatuadas las palabras de Alejandro Luna Ramos cuando dijo:”Nadie ganará en la mesa lo que no ganó en las urnas”.

Este día marcará la historia de los mexicanos, para bien o para mal. Hace seis años, la gente fracasó en hacer valer su voto. Hace seis años la comodidad de muchos, el callar de muchos, nos puso en la situación en la que vivimos. Es tiempo de pensar cuánto más estamos dispuestos a sacrificar a dejar de hacer por la comodidad. Las elecciones pasadas las pagó el país entrando en un ciclo de autodestrucción que le ha costado más de 150 mil vidas. El estrés y la falta de paz emocional destruyen los lazos sociales de las comunidades y tienden a promover los abusos. Los desempleados aumentan día a día y las economías familiares se ven más y más apretadas. El presidente de la República se va en contra de la gente que señala sus debilidades, presiona a reporteros, se niega a establecer memoriales a los desaparecidos, todo esto como una forma de proteger su ego y aferrarse a sus errores. Los males en la política al igual que los males de salud, si no se cuidan tienden a empeorar. Esta ola de males que se viven en el país bien puede ser el principio de una ola aún más grande si los ciudadanos no abandonan la comodidad de sus hogares para expresar sus disgustos: llámense desempleo, violencia, inseguridad, explotación, pobreza, desplazamientos.

Ahora es tiempo de criticarnos, Calderón va de salida y los males se quedan. En unos días dará su último informe presidencial y los medios presentarán puntos de vista opuestos ante declaraciones borrosas de un presidente en busca de asilo. ¿Cuántas personas más debemos ver sufrir para vencer el miedo de decir lo que pensamos? ¿Cuántos enriquecimientos desproporcionados permitiremos? ¿Cuánta explotación del medio ambiente toleraremos? ¿Cuánta esclavización aguantaremos? ¿Con cuánto estrés estamos dispuestos a vivir antes de mostrar indignación? ¿Cuántas imposiciones queremos?  Ahora a las cinco de la tarde, horario de la ciudad de México, el Tribunal dictará su sentencia definitiva y me pregunto si el pueblo callará una vez más.

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