Páramo

Todavía no sale el sol, se esconde por ahí atrás de los cerros, donde jugabas con los amigos de la cuadra. Ahí se espera, escondido en las piedras, junto a los alacranes que cada verano salen a colgarse de las paredes de tu cuarto. No creas que piensa asomarse. Algunos rayos escapan, se arrastran y arañan tus tobillos, eso de esconder al sol no es cosa fácil. Sabes que no quiere que se atestigüe tu retiro. Me abandonas. Olvidas tus instintos sedentarios. Tus pertenencias se vuelven carcasas, más piedras pal desierto. Buscas algo mejor, es muy probable que no lo encuentres, pero ya te decidiste . Así como tu tortuga murió por su terquedad, tu morirás al pasar la frontera. Para que te vas si no sabes lo que quieres. Te olvidas de que naciste para estar en esta tierra. Los rayos te han tatuado la espalda. Tus sentidos se amoldaron a los cerros. Mudas de piel. El frío y el calor te quemarán. Canjearás tu sombra por hambre. Tu lengua mutará y remplazarás ideales con monedas, palabras, mezclarás vivencias presentes con futuras. Olvidarás a escuchar el clima con el olfato.

Una ola de viento levanta el polvo y cierra tu pasado. Te alejaste de tu tierra. Arrancaste tus raíces, aún no entiendes que no encontrarás comodidad como la de tu infancia. Compararás presente con pasado. Buscarás tu tierra prometida. Aquella tierra que llegó en visiones. Algunos marcan su meta con un águila despedazando a una cabra, pero tu la marcas con la felicidad. La felicidad que sólo viene con los recuerdos de tu tierra, pero me abandonaste. Dejé de existir en el momento en que migraste y por más que vuelvas a buscarme no me encontrarás, me perderé entre los cerros, debajo de las piedras, entre tus recuerdos se carcomidos. Te aferrarás al pasado y quizá llegue el día en que te des cuenta de que el pasado que añoras nunca existió. Te cortaste las raíces y te fuiste de tu pueblo. Ahora deambulas despellejado como calaca garbancera. Dejaste ese Guachochi querido del rocío mañanero, con su viento cargado de polvo, con sus liebres y lechuzas. Y así como el pescador que se cae del bote, buscarás regresar a mi hasta el momento de tu muerte.

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