#IgnacioAyala

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El Gato Pardo

Aquí es raro que llueva. No hay nubes en el cielo y no se espera verlas pronto. El aire no se mueve, las corrientes no existen, no hay palabra que lo describa, ni piel que lo interprete. Estamos en el norte. Bienvenidos los metiches. Ahogados en el polvo soportamos el calor. Hay mujeres en el pueblo porque ahora se descansa, dejan de cuidar hogares ajenos para atender el suyo. El hombre pide comida, los niños exigen cariño. Este es su descanso, disfruten su compañía. Respiren, huelan, hay frijoles en la olla.El Mago vs. El Tablas

En este lugar las cosas no envejecen sólo se maltratan. Volteen a sus lados, vean lo que nos rodea. Techos de lona, escalones de llantas, paredes carcomidas. Hogares con raíces y casas desechables. Chapas no ocupamos, ¿quién desea lo que tenemos? Aquí todos andamos por igual, nadie tiene más, nadie tiene menos. No hay luz y no hay televisión. La violencia es por entretenimiento. Ahora se enfrentan dos hombres el Mago Baltinga y el Tablas. Cada uno tiene lo suyo para qué les voy a mentir. Las apuestas estan buenas, muy cerradas, así son los juegos de azar. Un volado a fin de cuentas, pero no contamos con monedas, usamos a nuestra gente. El Mago es muy recto, chófer de nacimiento. No ha hecho otra cosa, dicen que nació con el pueblo. Maneja el 206 allá por la ciudad, corre por la Zona Norte  pasa detrás de la universidad. El Tablas no, ese es taxista. Corre por las noches, banderazos excesivos y vueltas largas si eres foráneo. Tranza desde su concepción pero aquí se comporta, nadie tiene lo que anhela. Aquí el zacate crece parejo. No lo culpamos, cada quien hace lo que puede por cambiar su situación, diferentes ideas, diferentes rumbos, pero eso sí hasta ahorita los mismos resultados.

Vengan, vengan, que ya empieza el encuentro. Pide tu soda, que te la sirvan en bolsa. El de mallas negras es el Mago Baltinga, marcas de salitre por doquier. El Tablas viene sin camisa, sus hombros decorados con estrías, enmascara sus gestos en plateado. La gente apuesta con favores: cuidar niños, hacer comidas, cubrir turnos. Se agarran los dos hombres, bailoteos y danzas. El Tablas azota, el Mago se golpea. Cuerpos encimados atados en confusión. La gente acerca sillas. ¡Dale con ganas! Golpes de lámina. Una para cada uno, que sufran por igual. ¡Échenle otra al Mago que nos lo matan! Acercan una de plástico. Intentos contraproducentes. Llaves, gritos y dolor. Sentimientos contagiados. El público se altera. ¡Fíjense lo que le hacen! Tres golpes en la lona se encapsulan en silencio. La comunidad se divide: Los Magos y los Tablas. Ganadores y perdedores. Malditos y suertudos. Felices y amargos. Ambos lastimados. Todos dolidos. Lamentos que rebotan por el barrio. El Gato Pardo sufre por el regreso a la rutina.